jueves, 28 de junio de 2012
Feromonas controlan el reconocimiento del sexo en ratones
Feromonas controlan el
reconocimiento del sexo en ratones
Unos investigadores han encontrado las primeras pistas moleculares que
explican cómo un grupo de señales químicas no muy bien entendidas,
llamadas feromonas, permite que los ratones distingan a los machos de las
hembras.
Al anular el gen para un receptor de feromonas en ratones, los investigadores
descubrieron que las feromonas parecen ser importantes para el
reconocimiento del sexo. Los ratones knock-out machos no sólo carecían de
agresividad hacia otros machos porque no los reconocían como tales sino que
inmediatamente intentaban aparearse tanto con machos como con hembras,
dijo la autora senior Catherine Dulac, investigadora del Instituto Médico
Howard Hughes, en la Universidad de Harvard.
Los descubrimientos de Dulac y sus colegas de Harvard fueron publicados en
Internet, el 31 de enero de 2002, en Science Express, sitio que ofrece una
publicación electrónica rápida para artículos seleccionados que luego
aparecerán en la revista Science.
"Asombrosamente, encontramos que al anular
este receptor, de alguna forma estábamos
desacoplando el comportamiento de
apareamiento y la especificidad del sexo para el
apareamiento."
- Catherine Dulac
Dulac y sus colegas han estado interesados por mucho tiempo en el órgano
vomeronasal (OVN), que es una estructura de percepción química que se
encuentra en las cavidades nasales de muchos animales y que es anatómica y
funcionalmente distinta del sistema olfativo. El OVN, que posee receptores
que responden a las feromonas secretadas, se conecta con una parte del
cerebro distinta a la que se conecta el sistema olfativo.
“Comúnmente se creía que el OVN controlaba tanto el apareamiento como la
agresión, de modo tal que cuando un animal recibía un tipo de feromona, ésta
inducía el apareamiento y otro tipo de feromona inducía la agresión”, dijo
Dulac. Para comprender mejor al OVN, los científicos generaron ratones
knock-out que carecían de un canal iónico importante, llamado TRP2, que se
pensaba mediaba la señalización de las feromonas en el OVN. Estudios
anteriores habían revelado que el TRP2 se encontraba exclusivamente en el
OVN.
“Para nuestra sorpresa y desilusión, al principio encontramos que estos
machos knock-out podían aparearse con las hembras perfectamente”, dijo
Dulac. Para comprender por qué sucedía esto, los coautores Markus Meister y
Timothy Holy realizaron estudios electrofisiológicos en preparaciones in
vitro de tejido de OVN de ratones knock-out. Meister y Holy aplicaron orina
de ratón que se sabe contiene una mezcla de feromonas al tejido del OVN y
utilizaron varios electrodos para medir la actividad eléctrica del tejido
obtenido del OVN. Los estudios confirmaron que el OVN proveniente de los
ratones knock-out no respondía correctamente a las señales de las feromonas.
Estudios fisiológicos adicionales en los ratones knock-out revelaron que las
conexiones nerviosas de sus OVNs parecían normales, lo que eliminaba la
posibilidad de que un defecto durante el desarrollo fuera la razón de que
persistiera el comportamiento de apareamiento en los ratones knock-out.
Después de que los científicos establecieron que los ratones tenían OVNs
cuya única anormalidad era que no podían responder a las feromonas, la
autora Lisa Stowers, asociada de investigación del HHMI, comenzó a
estudiar los efectos que tenía la anulación de TRP2 en el comportamiento. En
un experimento, Stowers roció las espaldas de los ratones machos con orina y
los introdujo en las jaulas de los ratones knock-out. Los ratones knock-out no
presentaron agresividad hacia sus nuevos compañeros de jaula.
“Es bien sabido que si se pone a un ratón macho en una jaula por un rato,
establece a la jaula como su territorio; y si se pone a otro macho en la jaula,
éste será atacado”, dijo Dulac. “Y este ataque depende de la capacidad para
detectar feromonas del macho residente”.
“Además de esta ausencia de agresividad por parte de los ratones knock-out,
Lisa Stowers observó otra cosa muy extraña los machos knock-out intentaron
aparearse con los machos intrusos”, dijo Dulac. “Nos tomó cierto tiempo
darnos cuenta de lo que esto significaba”, dijo. “Teorizamos que el macho
knock-out podría ser sexualmente hiperactivo dispuesto a aparearse con
cualquier animal o que no podía detectar la diferencia”.
Los científicos resolvieron el rompecabezas cuando colocaron a los ratones
knock-out en jaulas con machos o hembras y encontraron que los ratones
knock-out intentaban aparearse con cualquier sexo. Estudios adicionales
demostraron que los ratones knock-out emitían las mismas vocalizaciones de
ultrasonido relacionadas con el apareamiento cuando estaban en presencia de
machos y hembras, demostrando que toda una gama completa de
comportamiento de cortejo se veía afectada por la pérdida de TRP2.
“Asombrosamente, encontramos que al anular este receptor, de alguna forma
estábamos desacoplando el comportamiento de apareamiento y la
especificidad del sexo para el apareamiento”, dijo Dulac. Los
descubrimientos sólo se aplican a ratones, dijo Dulac, dado que la
señalización por feromonas puede ser diferente en otros roedores y
mamíferos, y se piensa que no se encuentra en primates superiores y en seres
humanos.
Dulac enfatizó que el ratón knock-out para TRP2 podría tener muchos otros
efectos, que los científicos todavía no han observado, en el comportamiento
controlado por feromonas. “Probablemente sólo hemos visto la punta del
iceberg”, dijo. “Todavía no hemos estudiado los efectos de la anulación del
gen en las hembras, y quisiéramos descubrir en qué momento se requiere la
función del OVN para establecer un comportamiento normal. Se puede
imaginar que hay un período durante el desarrollo cuando el ratón necesita
tener un OVN en funcionamiento, pero después de un tiempo, el OVN ya no
es necesario porque el animal puede contar con otra información sensorial”.
Además, dijo Dulac, el ratón knock-out para TRP2 les permitiría a los
científicos rastrear el circuito neuronal por el cual las señales de las
feromonas permiten que los ratones discriminen el sexo.
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